Creencias erróneas sobre el cuerpo

Hoy en día, la belleza corporal está totalmente distorsionada de la realidad, está mitificada. La mayoría de las mujeres y hombres no nos parecemos a lo que vemos diariamente en los anuncios y medios de publicidad, ni la delgadez extrema ni los cuerpos musculosos son sinónimo de salud. La belleza es relativa, los estándares varían según el tiempo y las culturas.

En todas las culturas hay frases que hacen referencia a la belleza que nos llevan a exigirnos parecer algo que realmente no somos. Algunas de ellas las escuchamos muy frecuentemente:

“Para presumir hay que sufrir.” 

“Aunque la mona se vista de seda, mona queda.”

“La cara es el espejo del alma.” 

Indudablemente, el cuerpo es la parte externa de nuestro ser, es la que nos permite el contacto humano y la que nos hace relacionarnos con todo lo que nos rodea en primera instancia.

Sabemos la importancia que tiene el cuidado del cuerpo para evitar enfermedades y para tener una mejor calidad de vida, a través de una adecuada alimentación y del ejercicio físico. Pero cuando llegamos al punto de la obsesión por el propio cuerpo, con el miedo a engordar y las ideas irracionales sobre nuestras curvas (caderas anchas, piernas y brazos gordos, etc.), entonces estamos ante un posible problema.

Estas creencias provocan malestar y limitan la conducta socio cultural: sólo si bajo unos kilos tendré pareja, sólo tendré éxito laboral o aceptación por otras personas si estoy delgad@). Incluso hay personas que dejan de salir porque no encuentran ropa que les quede bien… Este tipo de conducta fortalece el aislamiento social. En estos casos,  lo que está claro es que una persona no tiene que cambiar su cuerpo sino cambiar los ojos que con los que se mira, cambiar la percepción que tiene de sí mism@.

¿Qué podemos hacer?

  • Aprender a valorar el propio cuerpo, en especial aquellas áreas que más preocupan.
  • Observar que partes del cuerpo generan sentimientos y pensamientos negativos.
  • Detectar los rituales (pesarse a diario, mirarse en el espejo las zonas que menos gustan), que ocasionan más obsesión por su imagen.
  • Buscar ayuda de un profesional, de esta manera es más fácil aprender a vivir más feliz con el propio cuerpo, aceptarlo y amarlo. Dado que es el que siempre estará presente, se merece ser querido y valorado.
  • Cada persona merece ser feliz con el cuerpo que tiene. No te olvides, que tienes el cuerpo que necesitas para experimentar la vida.

Bibliografía:

Imagen corporal. “Conocer y valorar el propio cuerpo”. Rosa María Raich. Ediciones pirámides. 2017.Madrid.