¿Cuándo es el momento para cambiar hábitos?

La mayor parte de las personas que piensan que necesitan empezar a cuidarse más en sus hábitos de alimentación tienden luego a eludir una responsabilidad, a retrasar siempre el momento poniendo excusas como “ahora vienen las navidades”, “ahora tengo varios cumpleaños” o “el trabajo me absorbe”. Quizás el poner excusas es debido a que pensamos que cambiar un hábito está basado en una exigencia, “me pongo con todo o no hago nada”, pero al final ese pensamiento es una excusa más. Por lo tanto, cualquier momento es bueno si queremos empezar cualquier cosa.

Todas las personas comemos varias veces al día. Es un buen planteamiento ir haciendo mínimos cambios en alguna de las comidas que realizamos. Por ejemplo, podemos mejorar nuestro desayuno cambiando unas galletas por una pieza de fruta, o el sándwich de la típica comida de oficina por un plato de pollo y verduras. Sólo con pequeños cambios irán desapareciendo las excusas, por lo menos algunas ya no tendrán tanta fuerza.

Otra de las excusas que se suele poner a la hora de retrasar o evitar empezar a cuidarse es el no sentirse capaz. Algunas veces por las malas experiencias del pasado, o por volver a sentir que harás una “dieta” más. Es cierto que las dudas pueden invadirnos y llevarnos a postergar el inicio del cuidado en la alimentación. Por lo tanto, la responsabilidad de iniciar un cambio de hábito sin postergar más la espera, tiene que ver con la iniciativa o la decisión interna de querer realmente tener una buena relación con la comida. Lógicamente, llevará su tiempo y no será un camino fácil ni perfecto, ni mucho menos mágico. Hay que ser más consciente de un@ mism@ y puede ser una buena idea contar con el apoyo y guía de un profesional para que nos sostenga en esos momentos de dificultad que quizás puedan aparecer.

Dejar pasar el tiempo para postergar tu bienestar y no poder experimentar la vida desde donde te mereces, es estar en un bucle de malestar y de un sin sentido.
Reparar en ciertos hábitos diarios y cambiar pequeñas decisiones como no comerse un bollo y optar por una fruta o dejar de comprar un snack que no puedes parar de comer, eso ya te lleva a romper el bucle y a conectar contigo mism@. No hace falta realizar todos los cambios en el mismo momento, y mucho menos empezar una dieta estricta de un día para otro. Se trata de comenzar a cuidarse y a estar más cerca de cómo te quieres sentir y cómo quieres estar y más lejos de como no quieres vivir.

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