La obsesión por las tallas y las curvas «perfectas»

Es bastante común que en una tienda haya tallas de ropa que no se corresponden con las de otra marca. Quién no ha experimentado la situación de probarse un pantalón de la talla 38 de una determinada marca, que le quede perfecta, y cuando se prueba esa misma talla de otra marca resulta que le queda pequeña.

Esto puede generar cierta desesperación en algunas personas, que sienten que están sanos y con un peso adecuado en función de esa «talla perfecta». Dicho de otra forma, hay personas que necesitan tener una talla determinada (más bien pequeña), para sentirse bien consigo mism@. Pero la realidad es que cada un@ debería respetar sus curvas, dado que es una manera más de aceptarse y valorarse a un@ mism@. 

Tod@s estamos expuestos a diario a mensajes publicitarios que nos imponen los cánones de belleza y de cuerpos “perfectos” con características muy determinadas: delgado, alto y con tallas pequeñas. Pero, te has puesto a pensar que en la realidad el común de las personas no tiene un cuerpo con estas características.

En las calles de cualquier ciudad apreciamos a personas muy diferentes, con cuerpos muy distintos unos de otros; buscar un solo modelo de lo bello o de lo perfecto es un gran error, principalmente porque la mayoría de la población no estará alineado con el modelo estándar que hoy en día se potencia.

La mayoría de los hombres y las mujeres intentan parecerse a figuras o cuerpos que realmente representa a un grupo reducido de la población y nos hacen creer que parecerse a ellos es sinónimo de bienestar, pero, en realidad, la delgadez no significa estar sano, se puede estar delgado comiendo mal y sin hacer actividad física. En definitiva, hay personas que tienen una constitución menos parecida al canon actual de belleza y, sin embargo, están muy sanos porque comen de manera saludable y hacen ejercicio físico.

Por ejemplo, en otras épocas se estilaban otros cuerpos diferentes a los de ahora, como caderas más anchas y cintura estrecha, brazos redondeados y carnosos, piel blanca y pechos más llamativos que son resaltados por los corsés. En estos años, la mujer era considerada más bella cuanto más robusta era. y tampoco creo que sea lo adecuado. En realidad, tampoco sería saludable hacer apología al sobrepeso, que puede llevar a fomentar el comer todo lo que uno quiere sin ningún tipo de cuidado, ni la situación opuesta la delgadez extrema.

Si una persona vive acomplejada con su cuerpo, vive a dieta constantemente o, por el contrario, come sin control porque todo le da igual, entonces tiene un problema y necesita pensar que quizá es hora de cuidarse sin obsesionarse, respetando su cuerpo, mirándose con ojos más compasivos y menos críticos, apreciándose más y no fijándose tanto en los demás.

Una manera de conocerse y amarse a un@ mismo es intentar llegar a nuestro propio equilibrio y bienestar, asumiendo las diferencias corporales con los demás y que somos único y porque no decirlo….maravillosos tal y como somos.